Como todo el mundo sabe, yo cobro honorarios por mi trabajo, dado que, como en cualquier otro trabajo, tengo que tener unos precios, esos son los honorarios.
Los fijo según la cantidad del pleito o la complejidad del mismo, no son precios tasados, dado que cada caso es diferente y requiere más o menos tiempo de preparación para el mismo. Yo no trabajo gratis, mis honorarios son el fruto de mi esfuerzo, dado que mi formación y mi trabajo merecen ser remunerados, como los de otro profesional, porque estoy seguro que muchos de ustedes si van a un médico privado o a un psicólogo o un mecánico o si van a comprar algo, no se ponen a regatear el precio o a pedir que se lo den gratis un trabajo que lleva horas y dedicación.
Por eso yo tampoco regalo mi trabajo, por eso yo cobro los honorarios, desde la libertad que me da el ordenamiento jurídico, puesto que los honorarios se fijan libremente por cada abogado; es por ello que no acepto llevar casos que no se pagan, al menos la mitad de los honorarios fijados, desde el principio, también cobro las consultas, pues también suponen un tiempo que estoy invirtiendo en conocer el caso y asesorar a la persona que se ha interesado por mis servicios por los mejores medios para defender su postura y tratar de llegar o bien a una negociación o a interponer el procedimiento que sea conveniente.